frases-celebres

De frases célebres.

frase-celebre-mujer-de-lotResulta interesante conocer cómo surgieron algunas frases célebres ¿Has oído hablar de la mujer de Lot. Lot  es un personaje bíblico. La esposa volvió la cabeza cuando abandonaba su casa, a pesar de que Dios le había advertido que si lo hacía, la convertiría en una estatua de sal. Se usa para criticar a las personas curiosas.

De lo  sublime a lo ridículo no hay más que un paso”.  Se atribuye a Talleyrand, político francés, colaborador de Napoleón; pero según De Pradt, Napoleón I lo pronunció dirigiéndose al Obispo de Malinas, cuando este calificó de sublime, la retirada de las tropas francesas, del territorio ruso.

Es frecuente escuchar: “Vete a la porra”. Los  tambores  mayores  de los antiguos regimientos llevaban la porra, que era un bastón enorme, labrado, con puño de plata. Esta se mantenía colgada en una habitación de los cuarteles, en la que debía permanecer el soldado acusado de delitos menores. El oficial le ordenaba, por ello: “¡Váyase usted a la porra!”.

¿Por qué se usa la expresión: “En las calendas griegas”. Isabel de Inglaterra contestó a Felipe II, que sus órdenes serían cumplidas en las calendas griegas. Se refería a una fiesta que los romanos ofrecían en honor de Juno, el primero de enero. Con esas palabras quiso decir que nunca lo serían, porque jamás los griegos las celebraban. Indican algo que no ocurrirá jamás.

La casa de Tócame Roque según el Diccionario ilustrado de frases célebres y  citas literarias, trata de aquella en donde viven muchas gentes mal guiadas, un sitio todo desorden y riñas. Con ese nombre hubo una casa de vecindad en nuestra capital. Ramón de la Cruz, la hizo famosa por un sainete que escribió narrando cuanto sucedía en ella. Los propietarios, dos hermanos llamados Juan y Roque, disputaban diciendo: “Tócame a mí, tócame Roque”.

Existe otra versión de: “Tócame, Roque”. Aparece en la Enciclopedia Jackson: San Roque, unos de los héroes de la cristiandad, partió para Italia cuando la peste hacía estragos allí. Se encargó del cuidado de los enfermos. Contagiado del mal, fue recogido y curado por un noble. Después de su muerte, la fe popular hizo de él, un santo, y su protección considerada favorable contra esa epidemia que había combatido durante años. Se creía que su contacto físico salvaba. Por eso: “Tócame, Roque” era la aspiración de los atacados por la enfermedad. Supongo que el autor del sainete tomo la frase de la creencia antigua.

 Gonzalo Fernández de Córdoba ganó el Reino de Nápoles para Fernando “El Católico”. A pesar de su hazaña, fue acusado de malversación, y se le exigió que presentara una explicación detallada de sus gastos. Él envió unan relación que terminaba con las siguientes palabras: “… diez mil (ducados) en guantes perfumados para preservar a las tropas del hedor de las cadáveres del enemigo, setenta mil en poner y renovar campanas rotas con tanto repicar por nuevas victorias alcanzadas todos los días… y cien mil millones por la paciencia en escuchar ayer, que el Rey pedía cuentas a quien le había regalado un reino” De ahí procede la expresión: “Las cuentas del Gran Capitán”. La frase se emplea en ocasión de que alguien declara gastos, en los que las partidas son arbitrarias o no están debidamente justificadas.

 ¿Quién era el Mambrú, aquel, “que se fue a la guerra”, de la tonada infantil? El apellido Marlborough, pronunciado incorrectamente, se convirtió en Mambrú, Sir Winston Churchill, quien fuera primer ministro de Gran Bretaña, era descendiente de Arabella Churchill, hermana de Lord Marlborough.

hablemos-mejor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *