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Frases de moda.

Ahora que empieza el nuevo curso escolar aprovechamos en average para seguir con nuestra sección «Hablemos mejor».frases-de-moda

¿Te has fijado cuántas veces se usa: un poco, con sus variantes: un poco que, un poco como, y un poco como que? He oído expresiones contradictorias, incluso ofensivas, a causa de esa moda. Claro está, igual que todos los disparates que se ponen en boga, a merced de ese afán de imitación de lo nuevo -ya sea bueno o malo-, ¿pasará pronto? Esperemos que sí. Mientras tanto, locuras van, despropósitos vienen: “Estamos un poco como que muy felices de haber actuado junto a esa figura de fama internacional”, dijo alguien, y ¿puedes creer que se quedó tan tranquilo?

Conté una vez, el desacierto, en la presentación de una compañera: “Ella actúa un poco como traductora en el evento”. Todavía recuerdo la cara de la pobre chica: era un poema. Imagínate, años estudiando el idioma, ejercitando su profesión, y con el recado que le vinieron ahora; solamente: “un poco”.

como-asustadaNo debemos confundir este horrible “un poco como que”, con el uso de ese otro “como” de nuestro lenguaje, calificado de “atenuador”. Fíjate que lo empleamos con tal carácter: “Llegó como asustada”, expresamos tácitamente: “Yo la noté un poco asustada”. No decimos que lo estaba de veras para evitar el subjetivismo. Hay otros: “Andaba como perdido”, “se veía como nerviosa”, etc.

Algunos dicen: Yo soy una persona que…” y a continuación empiezan a enumerar sus propias cualidades. ¿Por qué no se ahorran el “una persona que”, ¡sobra! En lugar de: Yo soy una persona que almuerza poco, por ejemplo. Por cierto, como si fuera poco, además, emplean mal la forma verbal, y dicen almuerzo en vez de almuerza, si es una persona (tercera persona del singular) , almuerza, si soy yo (primera del singular), almuerzo: “Yo almuerzo poco sería suficiente.

Otra frase de moda es: “para nada”. _¿Te gustaría trabajar en el circo? _Para nada. _¿Estás triste? _Para nada. Dime de dónde sacan esa tontería. La primera podría responderse con: “No, no me gustaría nada, y la segunda con: “No, nada de eso”, o ambas simplemente con: “no”. Existe otro “nada” muy frecuente en estos tiempos: “Bueno, nada…”. Ese lo utilizan siempre a la hora de la despedida.

Tan inútil y reiterado es: “lo que es”. A demasiados se les oye decir, por ejemplo: “Me gradué de lo que es bachillerato, estudié lo que es medicina, y trabajo en lo que es el hospital tal y cual…”. Pero ahí no se detienen, ellos siguen con su “lo que es” hasta la desesperación de quien se ve obligado a escucharlos.

Muchos son también los que se han sumado a la moda de usar en vano: “una especie de…”. “Voy a hacer una especie de crítica”, “se lee una especie de nacionalismo”. Se trataba de una crítica, ni más, ni menos, y de una expresión legítimamente nacionalista, así es que sobraba en ambos casos. Oí: “quiero hacer una especie de bizcocho”. Iba a preparar eso: un bizcocho; siempre pienso lo mismo: ¡qué manera de complicarse la vida!

Una de las más recientes expresiones populares es: “dicho lo cual”. Por lo visto, a muy pocos les interesa averiguar cuándo es o no correcto emplearla; la sueltan porque sí, porque suena actual, como esa otra: “ahí es nada”. ¿A que ya has oído repetir estas dos? ¿Acaso las dices?

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