Muletillas: en boca de todos.

En nuestra sección «Hablemos mejor» ¿Qué te parecería organizar una campaña para evitar las muletillas, como esa de no consumir drogas, de usar condón o de no fumar? En este último caso, igual que el daño lo recibimos los fumadores pasivos; la agonía la sufrimos, los oyentes.

muletillas-average.2Creo que, entre todas las muletillas “¿vale?” se lleva el premio gordo. Aunque diría que esta comparte el mérito con: “en plan”; “o sea”; “tía (o)”; “macho”, “y tal “, “vamos”. Y claro está, no pueden faltar las consabidas preguntas: “¿Sabes qué te digo?”; “¿me entiendes?”; “¿Lo pillas?”. Estas me parecen de las peores, a veces se usan de tal manera que suponen un insulto a la inteligencia del interlocutor. Veamos este ejemplo: “Me encantan las patatas fritas, ¿sabes qué te digo?”. Dan ganas de responder: “No, ¿qué quieres decir?”.

Y es que soltamos las muletillas así sin más, sin advertir el error; ni siquiera nos percatamos del ruido en que llega a convertirse la constante repetición del mismo sonido, o cuánto ha podido influir en el contenido o la intención de algunas expresiones. Ciertas frases, convertidas en muletillas, han perdido su verdadera significación. Fíjate en esta: “como se dice vulgarmente”. He oído: “Yo soy yo y mi circunstancia”, o “se le aplicó el tratamiento indicado, como se dice vulgarmente”. No puedo creer que quienes pronuncien semejante barbaridad, imaginen que esas expresiones constituyan vulgaridades. ¿Sabrán acaso qué significa el vocablo vulgar? Lo más curioso de todo esto es que cuando utilizan palabras verdaderamente vulgares – y lo hacen con bastante frecuencia, por desgracia -, no aclaran nada al respecto; la mayoría, tampoco pide disculpas.

muletillas-o-sea Frases como “ahí es nada”, “con lo cual” o “dicho lo cual”, amenazan con incorporarse a la lista de las muletillas más extendidas. Y no, no me he olvidado de “super-“, situado en uno de los primeros lugares; pero ya hablamos de este en nuestra anterior sección. También se abusa de “increíble”, un pobre adjetivo que, si  pudiera, pediría a gritos que le dejaran en paz. Según algunas personas, hasta las cosas más verosímiles resultan increíbles. “Hace un día, increíble”; “Sentí una alegría increíble al ganar ese  premio”.

Siempre he dicho que quien no puede caminar con facilidad, apela a las muletas, y quien tiene dificultades para hablar, pues, adopta las muletillas. Lo comprobé en carne propia el otro día: no practico el inglés, desde hace mucho  tiempo.  Ya mi construcción en esa lengua es deficiente, a tal punto, que me sorprendí utilizando mil veces: “Do you know?”, versión de nuestro “¿Sabes?”.  ¡Qué vergüenza!

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